La tipografía lo es todo
Desde que era pequeña, siempre sentí que los textos eran algo más que letras y ya. En cuentos y libros, me gustaba observar las imágenes e ilustraciones, sin embargo, no todos tenían esto, por lo tanto me quedaba observando las letras: sus curvas, sus ángulos, sus espacios. Sabía que había algo en la forma en que una letra podía gritar o susurrar sin decir una sola palabra, las letras “hablaban”, recuerdo que en varias ocasiones intenté copiar el título de libros con “letras bonitas”. Iniciando la secundaria, me interesó mucho el Lettering y me pasé toda la tarde dibujando un abecedario de esto. A esa edad no lo tenía muy claro, pero ese fue mi primer acercamiento directo a la tipografía, entonces, entendí que no solo se podía comunicar con imágenes o dibujos, sino con las formas diversas de las letras.
Para muchos que no conocen bien o no son muy interesados en el diseño, las letras son solo letras, para mí, cada una tiene su personalidad, la tipografía tiene su propio carácter, su energía, su emoción. Cuando uno camina por las calles, no solo observa anuncios o letreros, la tipografía está ahí, y su forma tiene una razón, y nace la pregunta de ¿Por qué esa tipografía? De hecho, la elección de la tipografía es mucho más importante de lo que parece.
A veces siento que pienso en la tipografía más de lo que pienso en lo que está escrito con palabras. Cuando observo carteles, libros, u otros trabajos, me fijo en la tipografía, si encaja o no, por qué esa y por qué no otra, para mí, la elección tipográfica es muy importante, enfatiza el mensaje que está escrito y aunque muchas veces este tipo de detalles pasen desapercibidos para otros, yo los veo y los siento. Con el tiempo me di cuenta de que la tipografía no solo forma parte del diseño gráfico, sino también de la identidad visual de todo lo que nos rodea, por ejemplo, una marca, no sería lo mismo sin la tipografía que la representa, la elección específica puede transmitir confianza, elegancia, juventud o seriedad, etc. Incluso antes de leer lo que dice un cartel o un logotipo, ya estamos sintiendo algo por la forma en que está la tipografía.
Al estudiar diseño gráfico, he aprendido a distinguir entre diferentes familias tipográficas y a notar cómo varían en su uso según el contexto, las serifas, por ejemplo, pienso que le dan un toque más clásico y elegante, mientras que las tipografías sans serif me transmiten modernidad. No se trata solo de estética, sino de que estas funcionen, sean legibles y cómo estas decisiones impactan en la forma en que el mensaje llega a las personas.
Además, es muy fascinante pensar en cómo la tipografía ha evolucionado con el tiempo, desde las primeras tipografías plasmadas en lienzos u otros materiales hasta las fuentes digitales de las cuales actualmente hacemos uso, toda época ha dejado su huella en las letras e indagar sobre esta evolución me ha hecho entender mejor la relación entre la cultura y el diseño.
La tipografía me enseñó que el diseño no está solo en lo que se ve bonito, sino en lo que se “siente” correcto, en lo que comunica sin decirlo directamente, es parte de nuestro día a día, la tipografía lo es todo.
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