Ir al contenido principal

NADIE ES MAESTRO DE NADIE

Esta es una reflexión desde el ego, la crítica y el diseño


Ser diseñador es aprender a convivir con el juicio. Te acostumbras a que tus ideas pasen por el filtro de docentes, grupos de trabajo, compañeros. A veces lo manejas bien,y otras veces duele. Y no porque uno no acepte una crítica, sino porque no siempre viene desde un lugar genuino, a veces es solo ego disfrazado de "feedback" o de una “crítica constructiva”.


Lo digo porque he estado en ambos lados: he sido la que juzga y la que es juzgada.

Alguna vez tuve esa superioridad tonta de creer que "lo mío está mejor" o “lo que hicieron no es correcto”, como también esa frustración amarga de que mi trabajo sea juzgado, criticado o  mirado con sarcasmo. Y eso duele… porque cuando uno diseña desde lo que sabe,siente, piensa, lo que ha vivido... a veces el trabajo ya no es solo un trabajo.


Solo me basto una situación para entender que el diseño no es una competencia de egos. No es un "yo sé más", "yo lo haría así", "esto está mal". Obvio que hay errores, obvio que hay cosas que pueden mejorar, pero…nosotros no somos jueces. 

Todos estamos aprendiendo… Aunque estemos en séptimo semestre o dando clases, nadie tiene la fórmula mágica, y mucho menos la autoridad divina para decir qué está bien o mal en un proceso creativo o en un trabajo.


También me di cuenta de que a veces, cuando más criticamos y juzgamos, menos estamos mirando lo que nos pasa. Es más fácil decir "ese trabajo no transmite nada", que hacernos cargo de que nosotros tampoco estamos conectados con lo que hacemos. Es más fácil burlarse del intento ajeno, que aceptar que el nuestro no tiene alma.


Entonces… ¿por qué no bajarle dos rayitas al ego? ¿Por qué no empezar a hablar desde la empatía, desde el respeto? Nadie sabe lo que costó llegar a una idea. Nadie sabe cuántas veces uno se cuestionó todo antes de presentarla o incluso cuestiono mostrar su trabajo por miedo…por ese miedo de ser juzgado o criticado. 

Y sí…, puede que a veces no salga tan bien, pero eso no nos da derecho a mirar desde arriba.

Y además... algo que creo que a veces se olvida:
yo, como profesional, no puedo juzgar el trabajo de otro diseñador sin conocer el trasfondo de trabajo. Sin saber el proceso que hubo detrás, la investigación, el sondeo, el segmento al que se apunta. Porque al final, el diseño trata de eso… de resolver un problema específico para un público específico.
Entonces, si yo no tengo ni idea de ese contexto, ¿por qué mi crítica sería válida?

Obvio que hay aspectos técnicos de los que sí se puede hablar: cosas de composición, legibilidad, jerarquía, formato, etc. Pero eso no me da permiso para cuestionar el estilo, la dirección creativa o la funcionalidad sin conocer las necesidades reales del proyecto. A veces juzgamos desde lo estético o desde nuestro gusto personal, y olvidamos que lo que está en frente quizás no fue hecho para nosotros.

Entonces… ¿por qué no bajarle dos rayitas al ego? ¿Por qué no empezar a hablar desde la empatía, desde el respeto?
Nadie sabe lo que costó llegar a una idea. Nadie sabe cuántas veces uno se cuestionó todo antes de presentarla o incluso cuestionó mostrar su trabajo por miedo… por ese miedo de ser juzgado o criticado.
Y sí…, puede que a veces no salga tan bien, pero eso no nos da derecho a mirar desde arriba.

Porque, al final… es eso…
nadie es maestro de nadie, todos estamos compartiendo un camino y deberíamos hacerlo con menos juicio y más humanidad.


Comentarios

Entradas populares de este blog

No estudié arte, pero terminé haciendo arte con propósito

  Desde muy joven, soñaba con estudiar artes visuales. El arte siempre fue mi lenguaje más sincero, mi forma de conectar con el mundo. Pero por circunstancias de la vida, ese camino no se dio. En su lugar, llegué a una carrera que, en su momento, no entendía del todo: diseño gráfico. Al inicio me sentía confundido. Sabía que no era lo mismo que una carrera de bellas artes, pero tampoco tenía muy claro hasta qué punto se alejaba o se acercaba a lo que yo amaba (artes).   Con el tiempo entendí que el diseño no es arte. El  diseño es estrategia, comunicación visual, es resolver problemas, es investigar, es proyectar soluciones. Pero eso no significa que el arte y el diseño estén peleados. Más bien, descubrí que hay un punto donde se encuentran y se complementan de formas increíbles. Ese punto de encuentro, para mí, fue la ilustración.   A través de la ilustración encontré una forma de canalizar mi necesidad expresiva y artística dentro de un marco de comunicación visual...

Redes sociales para creativos y su marca personal

  En estos últimos cinco años he aprendido que las redes sociales pueden ser una de las herramientas más poderosas para los creativos. No solo como una vitrina de exposición de lo que hacemos, sino como un espacio donde construimos una marca personal, generamos comunidad, y eventualmente, monetizamos nuestras habilidades. No es magia: es estrategia, autenticidad y consistencia.   Siempre digo que las redes sociales son como un mar abierto para los creativos. Si sabes navegar bien, con una buena dirección y entendiendo a quién quieres llegar, puedes posicionarte, vender tus productos o servicios, e incluso vivir de tu creatividad. Lo he dicho en talleres y charlas, y lo repito ahora: es una gran oportunidad para quienes entienden que crear contenido no es solo publicar,  sino comunicar con intención.   Una estrategia de contenido adecuada puede ayudarte a monetizar tus habilidades, y lo mejor es que puedes hacerlo siendo tú mismo. Porque en redes, como en la vida,...

Burnout estético – El diseño como una carga emocional.

  Ser diseñadores implica mirar el mundo con otros ojos.  Aprendemos a ver patrones donde nadie los ve, a identificar errores tipográficos en carteles del supermercado, y a pensar en composición hasta en una foto casual.  Ser diseñador no es solo una carrera:  es una forma de estar en el mundo y existir con él.   Pero esa sensibilidad visual, que es lo que nos da identidad, también puede convertirse en una jaula. En un entorno donde todo comunica, el diseñador se vuelve un filtro visual permanente para el resto de la sociedad. Nunca descansamos. Nunca dejamos de mirar. Nunca dejamos de pensar en cómo se hicieron las cosas y en las infinitas posibilidades que no existen para resolver el mismo problema.  Esta hipervigilancia estética es una doble espada: por un lado, nos mantiene alertas y creativos; por el otro, nos desgasta. Y mucho.   El burnout estético es esa sensación de estar saturado no solo de trabajo, sino de estímulo visual. Es el a...